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martes, octubre 28, 2003

Araña ojos de píxel 

El hombre araña: La serie (Spider-man, Estados Unidos, 2003). Dirigida por Patrick Carroll, Johnny Darrel, Sean Frewer, Ezekiel Norton. Escrita por Brian Michael Bendis. Ficha técnica.
TV
Puntaje: 6.

Brian Michael Bendis es un nombre que se puede leer en la portada de más de media docena de comics en Estados Unidos, pero además es el responsable, mucho antes del film de Raimi, de rejuvenecer al arácnido Peter Parker mediante una serie llamada Ultimate Spiderman (actualmente a la venta en Argentina). En Ultimate se contaba desde cero la historia del héroe articulando sus problemas y los viejos códigos de Stan Lee a estos años locos. Bendis logra hacer del día a día del superhéroe una aventura de la ciudad y de la juventud, convirtiéndolos en elementos esenciales de la narración, y no simples mcguffins que adornan la eterna y romántica ecuación héroe + personajes secundarios + salvar metrópoli = algo que cierre. Un gran poder implica una gran responsabilidad, y un mega éxito implica secuelas. El hombre araña: la serie es entonces un coletazo que asimila la forma de una fritura construida en base al éxito de la película junto con la novedad narrativa de Ultimate Spiderman. La elección de Bendis como escritor es un claro acercamiento a este nuevo universo revisitado y expandido al reinventar situaciones y personajes clásicos del cosmos del arácnido. La serie va por la cadena (en más de un sentido) Mtv, donde la juventud siempre es divino tesoro y tesorero, por lo que el uso de la animación digital puede entenderse como una forma de embelezar los ojos del pueril espectador, para perder tras píxeles el contenido. La animación que utiliza es tosca, casi de un mal videojuego; los movimientos, cuya textura eran de fantasía en la película, parecen brutamente copiados y pasteados. Porque Bendis, truebelievers, aplica su fórmula como una versión camp del Dr. Jeckyll, para transformar un tosco dibujo en algo que puede llegar a romper otra cosa a partir de sus novedades, de sus aventuras, y sobretodo, de la visión de Peter Parker como un angustiado adolescente al cual le duele más su juventud que los golpes de sus enemigos. Un pequeño Hyde que desea hacer el bien y posee superpoderes. Como cualquiera de nosotros.
Juan Manuel Dominguez.

jueves, octubre 02, 2003

Tiempo de descuento 

Hospital público (Argentina, 2003) Dirigido por Edi Flehner. Con Pablo Rago, Mauricio Dayub, Natalia Lobo, Virginia Innocenti. Ficha técnica.
TV
Puntaje: 3.

Los creadores de Hospital público, operando con precarias condiciones estéticas y creativas, osaron reproducir el imaginario E. R. En un mal intento de emular a la serie creada por Michael Crichton, la producción argentina calcaba los procedimientos empleados, de manera magistral, en E. R. Los extenuantes planos secuencia que recorren la sala de emergencias del Chicago County General, mostrando el impecable proceder de los doctores, así como sus intensas relaciones amorosas, los problemas con el sistema de salud, las tramas del poder, más el tratamiento de todos los males contemporáneos, no pueden ser imitados jamás.
Camuflando la carencia narrativa, Hospital público ahondaba en las historias personales de los personajes centrales (como los actores no estaban a la altura de las circunstancias, los personajes no gozaron de un desarrollo feliz; los únicos afortunados fueron el Dr. Benegas, interpretado por Pablo Rago, y la Dra. Dickman, interpretada por Jimena Anganuzzi), irrisorias intrigas por la jefatura de emergencias y mostraba ridículos e invisibles procedimientos médicos. Los baches del relato, acentuados por las densas interpretaciones, la grandilocuente temática inspirada en hechos reales, y la poca capacidad de resolución hicieron que el programa carezca de atractivo. Mientras Hospital público resultaba insostenible, Cuatro Cabezas volvió al ataque con la gran sorpresa del año: E24.
El Dr. Tartaglione (a principio de año, el Dr condujo Código de tiempo, producción de Cuatro Cabezas, que presentaba gloriosos testimonios de pacientes con afecciones terribles; el producto conseguía todo el rigor médico que las historias requerían y lograba, mediante una impecable edición, condensar la emoción) relata, desde la guardia del Hospital Fernández, la labor excepcional del grupo de médicos "emergentólogos". La tensión narrativa de E24 es desmedida. Los doctores ceden ante las preguntas de Tartaglione y se dejan ver. Los casos se tratan en relatos cerrados y la emoción se mantiene durante los inmensos bloques del programa. El abismo entre E. R. y el resto del mundo hoy comienza a acortarse. Sólo parece infranqueable la creación de una nueva ficción que asuma el excitante riesgo de retratar, con éxito, la labor médica.
María Marta Sosa.

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